Entonces terminas la ESO y llega el momento de decidir hacia donde quieres guiar tus estudios y te das cuenta de que todo no depende de lo que quieras ser, sino que entran otros factores en juego, como la disponibilidad para desplazarte a otra ciudad porque cerca no hay opciones de estudio.
Es en ese mismo instante cuando tienes que decidir, si hacer un sacrificio muy grande para intentar alcanzar ese objetivo o recorrer un camino más largo pero más seguro. En mi caso, escogí la segunda opción y decidí, entre las diferentes opciones de estudio que tenía, la que más me podría gustar. Un ciclo formativo de Instalaciones en Telecomunicaciones que acabó alargándose a un ciclo superior en Automatización y Robótica Industrial.
A los tres meses de finalizar los estudios entré a trabajar en el sector y acabó pasando lo que le sucede a mucha gente. Tras conseguir un trabajo estable, una rutina, la capacidad de organizar el tiempo libre y se podría decir "con la vida resuelta", ya no piensas en estudiar ni en avanzar. Has estudiado algo que te gusta y estás viviendo de ello.
De forma paralela continué disfrutando de mis aficiones y acabé siendo socio de AVAMET. El hecho de conocer a gente que le apasione lo mismo que a mi, incluso a los propios meteorólogos profesionales que veía desde pequeño a través de la TV, me hizo darme cuenta que igual era algo más que una simple afición. También acabé siendo socio de la asociación eurovisiva AEV, ya que desde pequeño también seguía el Festival de Eurovisión y el hecho de conocer nuevos géneros musicales, artistas y canciones hizo que también me apasionara por la música.
Es entonces, cuando por vicisitudes de la vida, ocurre algún hecho que te hace 'click' y te cambia la visión de tu vida por completo. En mi caso, lo fue la pandemia de la Covid-19.
El confinamiento me hizo replantearme muchas cosas, entre ellas, que no hacía falta dejar de trabajar para alcanzar la meta. Tras el virus, el poder sacarte un Grado Universitario de forma online ya no parecía tan imposible. Comencé a buscar grados universitarios y entonces encontré uno con el que se me podían abrir puertas en cualquiera de mis dos grandes pasiones (meteorología y música), el periodismo. Tras varias llamadas terminé matriculándome en la Universidad Internacional de Valencia (VIU) y tras cuatro intensos años finalmente puedo decir que soy Comunicador.
Y aunque en la actualidad continúe buscando mi camino, se que cada vez estoy más cerca de poder conseguirlo.
PORQUE LOS SUEÑOS NO SE CUMPLEN, SE TRABAJAN.
Mi historia

La vida nos ha hecho creer que desde que somos pequeños tenemos que tener clara la profesión a la que nos queremos dedicar cuando seamos adultos, pero la vida es mucho más compleja que un simple camino que hay que recorrer. En mi infancia he soñado con dedicarme a muchas cosas, ya sea astronauta, profesor, cantante o actor. Pero hay una que ha acabado destacando sobre el resto. La meteorología.
Todo comenzó en el invierno de 2009-2010. El simple hecho de ver nevar con 11 años hasta en 5 ocasiones, en un pueblo donde no es habitual que lo haga tanto, despertó en mí una pasión por ese fenómeno. Este hecho hizo que todos los días quisiera ver la previsión por si decían que iba a nevar. Poco a poco me fue gustando cada vez más hasta que un día, con el teléfono de mi madre, le hice una foto al cielo. En ese mismo momento pensé "¿te imaginas que sale mi nombre y mi pueblo en la tele?". Y así fue, tras muchos intentos, terminó pasando. Desde 2011 llevo colaborando enviando fotografías y videos y se ha convertido en una de mis grandes pasiones. A partir de ese momento sabía que quería trabajar en televisión, aunque fuera detrás de cámaras.
